Como recordarán, antes de Monterrey, antes de la Enciclopedia, antes de estos últimos años, yo era una persona que solía leer. Ya escribí sobre el particular en una entrada anterior. Así que he decidido disciplinarme, dejar de leer libros repetidos e innovar con mi novedoso método para personas con sendas ocupaciones como soy yo.
El método yo lo llamo: PLAN DE EVACUACIÓNSe trata de leer cada vez que se tenga una necesidad fisiológica que involucre al intestino grueso, para la cual se necesitan tres cosas:
- Un metabolismo regular
- Un buen libro en la tapa del depósito
- Capacidad de concentración en dos tareas simultáneas
- Llevar una dieta alta en fibra
- Imponerse libros cada vez más complejos en caso de tener algún problema metabólico
El método ayuda también a hacer más conciente ambos procesos, por un lado, se puede tener la plena confianza de que si todo marcha sobre ruedas en cuestión de días se puede adquirir un ritmo de lectura estable, por decir, todas las mañanas antes de tomar un baño. Sirve, asimismo, como un termómetro del proceso, en otras palabras, si el lector lleva más de cuatro meses atorado con un libro de 100 páginas podría empezar a cuestionarse la capacidad de digerir y esta reflexión ayudaría a saber si el problema es que no se está digiriendo el libro, o caso contrario y como eran las sospechas originales, la dificultad radica en otra parte.
Los resultados a largo plazo aún están siendo estudiados, pero prometo contarles tan pronto tenga alguna novedad.