Friday, December 10, 2004

¿Perdiendo o ganando puntos en el Nacómetro?

Ayer fui a la inauguración de un escultor chileno en el Museo de la Ciudad de México. Esta vez me porté más o menos. Llegué temprano, para evitar conglomeraciones en la entrada. Total, que como se me hizo temprano, estaba todavía otro evento (una presentación de un libro) y decidí darme una vuelta. A entrar, la pista de una canción de José Alfredo me atormentó, tenía dos posibles caminos, o iba y le pedía un autógrafo a Angélica Aragón o me iba directo a la charola de los vinitos. Mi lado izquierdo decía "anda, Criseida, un autógrafo. ¡Es Angélica Aragón! Pero mi lado derecho ganó y me fui sobre los vinos. Luego de tomar un par de copas dije "estaría bien un autógrafo de A. Aragón", pero ya se había ido.

El mes pasado había ido a la inauguración de la temporal, ahí mismo, y fue cuando me di cuenta que no es buena idea ir sin compañía, luego a una se le suben las copas y se le para enfrente a Jacobo Zabludowsky. "¡¡¡¡Señor!!! Pero qué gusto, deme la mano, no me puedo ir sin saludar a una estrella más del canal de las estrellas". Por fortuna, los guaruras de AMLO estaban tan ocupados vigilando que nadie le metiera el pie que nadie se ocupaba de Jacobo. Por otro lado, tiene sus ventajas, porque hasta cuata del de la entrada resulta una. (Lloraré el día en que el de los vinos diga "Criseida, ¿cómo estás, qué te tomas?" Descubrí que tienen whiskey pero no lo sacan).

Ayer, estaba bastante aburrida de todo el asunto. Así que emborraché a dos niñas que prestan Servicio Social. Les puse vino tinto en su coca y al final, cuando se terminó el tinto, hasta blanco le pusieron.

Me voy. No pediré perdón por el mal uso de los gerundios en el mundo. Ni por las pendejadas de Fox.

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