Monday, August 28, 2006

Debut y despedida


Luego de mi ataque de dignidad y que decidí renunciar a la UTECA. Genny nos dijo a Ana, Marlene y a mí que por qué no entrábamos a la empresa donde ella trabaja como encuestadoras. Se gana una lana decente y además el horario es súper flexible. Las tres nos entusiasmamos mucho y fuimos a una entrevista de trabajo. Nos dijeron que nos darían una capacitación y nos darían 20 encuestas de prueba.

Pensamos que sería tarea fácil. Nada más se trataba de instalarnos afuera de cualquier farmacia y preguntar, entre otras, cosas, cuántos focos tenían en casa y si tenían Seguro Popular. Ana y yo nos pusimos en la Farmacia de Dios (en el DF la situación está tan dura que hasta Dios puso su negocio). Me peiné y me lancé con un ñor, yuppie wannabe. "Disculpe, señor. ¿Le puedo hacer una preguntilla sobre su medicamento?". Me contestó que tenía prisa y yo me fui corriendo a donde estaba Ana y le dije: "¡Basta! No tengo vocación para encuestar gente... en El Jubileo era más fácil". Me dijo maricona y que no me diera por vencida en el primer intento. Y le hice caso. Me quedé hasta que aparecieron más clientes y ellos sí se dejaron encuestar. En la encuesta número cinco nos cansamos y decidimos dejarlo para el día siguiente.

Fuimos a la Farmacia del Ahorro, cerca del Centro Médico y el dependiente creyó que eramos espías. "No, es para una empresa de marketing, nada que ver...". "Pues lo siento, no tenemos convenios con nadie". Y nos salimos todas frustradas. Como no nos dieron permiso nos pusimos en la calle, total, que para algo existen las Garantías Individuales. Abordamos como a 20 personas y ninguna quiso pararse. En ese momento nuestro pensamiento empezó a divagar. Empezamos a hacernos test mentales.

1. Estas personas no se paran porque...
A) Tengo cara de pocos amigos
B) No me bañé hoy
C) Les urge encontrar un baño
D) Piensan que los voy a asaltar
E) Es un complot universal en contra de mis deseos de trabajar
F) No les ofrezco muestras gratis de nada
G) Les hablo muy tosco

Marlene vivía una situación parecida en la Colonia Roma. Nadie quería pararse y la única que lo hizo le contó la triste historia de que no le alcanzaba para la medicina. Estuvieron llorando amargamente durante media hora y no puso más que cinco encuestas. Marlene nos llamó en la noche y dijo: "He descubierto dos cosas, a) no me gusta poner encuestas y b)no me gusta poner encuestas".

Ana fue a consulta ese día y le dijeron que tenía que estar en reposo intermedio, así que me quedé yo como el chinito. Entonces llegué con la encargada de las encuestas y le dije: "Pues yo sí le entro, nada más que no me manden a Milpa Alta porque me gustan las calles pavimentadas". Se rió y dijo: "nosotros te llamamos". Eso fue la semana pasada y aún sigo esperando la llamada.

Mientras tanto, me llamaron para una entrevista de trabajo en una UNITEC. Dije que sí y le comenté a Marlene. Enseguida me ha dado una genial idea: "por qué no tomas los dos trabajos y les encargas una caja de medicina a cada alumno como requisito para pasar la materia". Me pareció brillante.

Ahora sólo me resta que me llamen de las encuestas y me llamen de UNITEC o sino, quedarme como el perro de las dos tortas...

3 comments:

Kickapú said...

¡Jejeje! Me gustó esa imagen de que te quedaste como el chinito.
Ojalá haya entendido.... :P

una de dos said...

No cabe duda, la docencia te llama...yeeeeeeeeei.

A.

ZUAG said...

Me parece una excelente idea eso de las encuestas y la universidad. Como muchos de mis maestros lo hacían, encargales TU trabajo a los alumnos. Diles que DEBEN traer cada uno X cantidad de encuestas contestadas y sacales una barra.. jajaja

Nada como la docencia